La historia de Gabriela y su casa: un ejemplo de que se puede

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Esperanza, que importante es la esperanza… Cuando falta todo deja de tener sentido, pero cuando está no hay obstáculo que pueda detenernos.

Hace unos días publicaba un correo que envió Karen acerca de la imposibilidad de acceder a una vivienda propia por falta de apoyo estatal y yo le retrucaba que no era por eso sino por errores financieros que había cometido. En todo caso, al final, estábamos hablando de esperanza, y Karen no la tenía.

En respuesta a ese artículo, recibí el siguiente correo de Gabriela el cual confieso me emocionó mucho y que cada vez que lo leo hace que se me erice la piel. Gabriela accedió a que lo publicara porque me parece que es un faro de esperanza para todas esas Karen que ven todo oscuro y complicado.

Me dió pena leer sobre la familia que no puede acceder a su vivienda propia. A ese respecto, viendo a mis mayores (padres de amigos que tenían su casa propia), ellos habían accedido a su vivienda comprando el terreno y construyendo de a poco. Claro, cuando yo los conocí, nadie diría que aquello tan bonito y cálido antes había sido un simple terreno baldío.
Así hice, compré un terreno (que me llevó 3 años terminarlo de pagar), saqué el plano de Vivienda Económica de la IMM, fui a Catastro, al Bps y al Ministerio de Trabajo (mano de obra benévola) y con todo eso pude acceder a dos créditos para la construcción de mi vivienda. Uno de ellos el Ministerio de Vivienda. Si bien me parecía una mejor opción a nivel constructivo, no así a nivel financiero, ya que implicaba endeudarme a muy largo plazo. Elegí la segunda opción; es un crédito particular donde sólo brindan materiales (no se ve el dinero) básicos y se debe seguir un modelo constructivo también básico. Eso me permite endeudarme a no muy largo plazo (8 años aproximadamente en total), y luego las mejoras las voy haciendo yo a mi gusto.
Aclaro que no soy empleada pública. Mi nivel socieconómico se podría decir que es bajo.
Y que mientras iba construyendo, divorcio de por medio, me fui a la casa de mi madre con mi hija. En el medio también me despidieron. Y empecé a trabajar como empleada doméstica, haciendo también de peona en la obra, y de noche seguía estudiando para obtener una tecnicatura que me permitiera seguir progresando.
Me llevó tiempo, muchos días de ver a la noche a mi hija durmiendo solamente y muchos kilos perdidos y músculos ganados, ja ! También muchas críticas de mi familia, ya que si bien trabajaba con un albañil y la arquitecta nos iba indicando los lineamientos, me decían que hacer de peona no es cosa de mujeres.
Hoy por hoy tengo un empleo mejor que los anteriores, mi casa no está del todo terminada, pero ya vivimos en ella, y si bien los fines de semana no siempre veo a mi hija porque así aprovecho para ir terminando cosas de la casa, no hay placer más hermoso que tener lo tuyo.
Pienso que a veces cuando las soluciones no se nos aparecen tan fácilmente, debemos volvernos creativos. A mi también me hubiera gustado tener mi casa llave en mano, pero esa opción siempre me pareció muy lejana.  Tuve que hacer muchos sacrificios, pero en mi caso, no tenía más opción y sí un objetivo muy claro. Quería mi hogar propio y brindarle a mi  hija estabilidad y sentido de pertenencia. Sé que parecerá una tontería, pero me encanta cuando mi hija se enoja conmigo y se va para SU cuarto. Yo no pude tener uno hasta ya adulta. Me encanta que siendo una niña tenga su espacio y se apropie de él. Me encanta despertarme y conocer la historia de cada uno de los detalles de mi casa. Acordarme de cuando se hizo el replanteo, el cimiento, las paredes, el techo …. En fin, que creo firmemente que más allá de las posibilidades económicas de cada persona, soñar, investigar, planificar, crear y hacer son fundamentales para lograr los objetivos que cada uno se propone.
Hoy me duelen las piernas y la columna de estar agachada trabajando (estuve poniendo cerámica en el piso, ufff).
Mi nena tiene 5 años y quizás no he pasado con ella todo el tiempo que me hubiera gustado. Pero qué lindo despertarnos en nuestra casa y saber que ya queda muy poquito para que pasemos tiempo juntas !!!.
Un abrazo grande,
Gabriela.-
Gracias Gabriela por compartir esto conmigo y con todos los que leen NeuronaFinanciera. Hay tanto para aprender en estas líneas!  Es una historia maravillosa!
El objetivo siempre estuvo claro, hubo contratiempos enormes por el camino, hubo que trabajar mucho y salir de la zona de confort y la opinión de los demás era contraria. Una historia de sacrificio y éxito.  Cuanto para aprender hay en estas líneas!
Gracias nuevamente Gabriela por compartirlas, te considero una heroína de nuestro tiempo y me quedo con esta frase:

 

En fin, que creo firmemente que más allá de las posibilidades económicas de cada persona, soñar, investigar, planificar, crear y hacer son fundamentales para lograr los objetivos que cada uno se propone.

 

  • julio

    Muy buenas palabras, una historia muy alentadora 🙂

  • grace

    Excelente Gabriela mucho hemos hecho xa tener ntro propio techo historias de vida q tal vez no las compartan los q lo obtienen de otras formas sin sacrificio…esa es la cosa mas linda la del deber cumplido con ayuda de Dios q nos da la fortaleza xa realizarlo…adelante a todas las luchadoras y me incluyo en ese grupo?

  • Gustavo

    Muchas gracias por compartir esta historia, es muy motivadora y nos ayuda a recuperar fuerzas para seguir…

  • GBerton

    Historia real si las hay, una vez más y gracias a personas
    como Gabriela y a vos Rodrigo por publicarla en tu sitio nos llena de
    esperanza el pecho y nos recarga las baterías del alma.
    Saludos y a no bajar los brazos ante las dificultades que las hay , son muchas y variadas.