Repaso el momento histórico en que el dólar dejó de estar respaldado por oro y pasó a apoyarse 100% en la confianza. Es un episodio para quien quiera entender de dónde viene el sistema monetario actual y por qué la pregunta «¿en qué moneda ahorro?» tiene una raíz más profunda de lo que parece.
Ideas clave
- El dinero es una promesa de valor futuro. Si esa promesa se cae, el dinero deja de tener sentido. Durante mucho tiempo, las monedas se respaldaban con oro, un activo finito y valorado por consenso. La ventaja era el respaldo físico; la desventaja, que el dinero quedaba limitado por el oro que tuviera cada país y eso frenaba el crédito.
- Bretton Woods creó el patrón oro con el dólar como centro. En 1944, con la Segunda Guerra Mundial por terminar, 44 países se reunieron para armar un sistema desde cero y no volver al caos de la década del 30. Estados Unidos guardaría el oro y emitiría dólares respaldados: una onza valía 35 dólares. Ahí se crearon también el FMI, para el corto plazo y evitar crisis cambiarias, y el Banco Mundial, pensado para la reconstrucción de Europa.
- En 1971 Nixon terminó con el patrón oro. Con la guerra de Vietnam había que financiar gasto y se emitieron más dólares de los que debía. Cuando algún país, creo que Francia, pidió su oro, las reservas empezaron a bajar. Estados Unidos dejó de cambiar dólares por oro y el respaldo pasó a ser solo la confianza.
- No hubo colapso porque todo ya estaba atado al dólar. Sin límite de oro, el crédito puede ser prácticamente infinito, y lo vinculo con el gran crecimiento económico desde 1971. Cito a Harari: el capitalismo funciona porque seguimos pensando que el futuro va a ser mejor que el presente.
- El mundo sigue en el dólar por dependencia funcional, no por cariño. Estados Unidos sigue siendo la primera economía, tiene poderío político y militar, y su deuda (los Treasury) funciona como reserva de muchos bancos centrales. Hoy no hay una alternativa real: ni las cripto ni los BRICS lo resuelven, entre otras cosas porque los BRICS no tienen reglas comunes ni una cabeza hegemónica.
- El escenario probable no es un mundo sin dólares, sino uno más fragmentado. El índice del dólar global está bajo en este momento y la confianza se erosiona de a poco. Hablo de pasar de una «religión monetaria» a una fe más politeísta.
Para llevar a la práctica
- Hacer una planificación financiera que no dependa solo del dólar, solo del peso o solo del apartamento que se va a alquilar para pagar la jubilación.
- Tener presente que la tranquilidad financiera no debería depender de una sola moneda, una sola narrativa o un solo país.
Si querés seguir el hilo completo, con el contexto histórico y los ejemplos, te invito a ver el episodio entero.