Cuando hablo de fondos conservadores, siempre aparece algún comentario del estilo «¿y por qué no el S&P 500, que rinde un 10%?». Me di cuenta de que muchos no tienen claro a qué nos referimos con riesgo. En este episodio explico qué es realmente el riesgo en una inversión financiera, con un caso de $50.000 para comprar una casa en dos años. Es para quien invierte o está por invertir y no está seguro de cómo elegir.
Ideas clave
- El caso. Una pareja tiene $50.000 ahorrados para comprar una casa dentro de dos años. Sabe que dejar el dinero quieto en dólares hace que pierda valor y encuentra un ETF que replica las 500 empresas más grandes de Estados Unidos, el S&P 500, que históricamente creció cerca del 10% anual en dólares. Calculan que en dos años van a tener unos $60.500. Pero no es tan simple.
- El riesgo no es perder todo. Es la volatilidad, que matemáticamente se mide con la desviación estándar: cuánto oscila un activo alrededor de su promedio. En el S&P 500, la desviación estándar anda entre el 15% y el 19% según el período. Con un promedio del 10%, un año puede dar casi 29% o un 9% negativo.
- La montaña rusa. De lejos, el gráfico a largo plazo sube. De cerca, es como un electrocardiograma, con grandes subidas y bajadas, y esos períodos turbulentos tienden a extenderse. Al mirar solo dos años, nadie garantiza que esos $50.000 no se hayan convertido en $30.000. Eso está dentro de lo esperado.
- El horizonte lo cambia todo. Según los datos históricos, el S&P 500 nunca terminó en pérdida en un período de 20 años, ni siquiera con las grandes crisis como la de 1929. Con un horizonte de 15 o 20 años es una gran herramienta; con uno de dos años, conviene algo más aburrido, como un plazo fijo, un bono del tesoro o un fondo común en dólares de baja volatilidad.
- Por qué confiar en las estadísticas. Los ETF son portafolios diversificados: si una empresa quiebra, otra ocupa su lugar en el índice. Los sucesos coyunturales ya pasaron muchas veces y están considerados en los cálculos históricos. En los mercados financieros hay números, historia e indicadores, algo que no tenemos en otras inversiones como un negocio.
Para llevar a la práctica
- Antes de invertir en un activo, preguntarme tres cosas: cuál fue su rendimiento histórico, cuál fue su volatilidad y cuándo voy a necesitar ese dinero.
- Elegir el instrumento según el plazo en que necesito el dinero y no según la rentabilidad que busco.
- Si no tengo estómago para ver mi portafolio bajar, no invertir en activos de riesgo. La pregunta es si puedo vivir con que un día mi capital baje un 10, un 15 o un 20%.
- Cuando un asesor o corredor me hable del rendimiento histórico, preguntarle por la volatilidad.
No hay fondos mejores ni peores, sino cada uno con su ventana de tiempo. Si querés ver el razonamiento completo, te invito a ver el episodio.