Todos los días tomamos decisiones de consumo que nos parecen normales porque al final todo el mundo las hace. En este episodio hago un top 10 de comportamientos que normalizamos y que, a mi entender, no colaboran con nuestro bienestar financiero. Es para quien quiere apagar el piloto automático y preguntarse por qué compra lo que compra.
Ideas clave
- Comprar barato y comprar mucho. Hay una frase que leí en algún lado: «No soy demasiado rico para comprar cosas baratas». Unas zapatillas baratas que uso tres veces y se rompen salen peores que unas caras que duran mucho, y es el costo por uso del que he hablado en otros episodios. Con el maximalismo pasa algo parecido: medimos la abundancia por la cantidad de cosas, pero guardarlas también genera costo y estrés, y no es raro ver en las volquetas cosas casi nuevas. Ser minimalista es vivir con lo que realmente es importante y necesario.
- Comprar todo online. Es cómodo, pero no tiene fricción y eso hace que consumamos mucho más. Activa el circuito de la dopamina y le da rienda suelta al niño de 5 años que llevamos adentro. No digo que sea malo, pero no debería ser la única forma de comprar.
- Vivir a crédito y de delivery. Usar el crédito para todo, para comprar con dinero que no tengo y después ver cómo lo resuelvo, nos hace perder el control; no digo que no uses la tarjeta, sino que la uses como herramienta y no para vivir por arriba de tus posibilidades. Con la comida, pedir delivery o comer ultraprocesados todos los días sale muy caro frente a cocinar. Cito un estudio que leí según el cual las familias que cocinan en casa ahorran entre el 15% y el 20%. El delivery no es el problema, lo es abusar de él.
- Dar a los chicos todo lo que tiene el resto. Un celular propio a los 6, 7 u 8 años tiene un costo monetario, porque no valoran lo que cuesta y es probable que se rompa, pero también uno indirecto, porque les creamos el hábito de estar con la pantalla todo el día. Los cumpleaños infantiles con temática, catering y banda en vivo para un chico de 4 o 5 años que no se va a acordar responden a lo que se llama parental signaling: gastamos para mostrar a otros padres lo buenos padres que somos.
- Humanizar a las mascotas. Ropa, disfraces, book de fotos, perfil de Instagram. Cuidarlas está muy bien, y mi perro duerme arriba del sillón, pero no hace falta disfrazarlo de Batman porque no lo entiende. Según lo que leí, el mercado de artículos para mascotas en Latinoamérica creció un 60% en cinco años.
- Trabajar ocho horas de lunes a viernes como única opción. Lo vemos como lo normal, pero viene de la revolución industrial. No digo que la relación de dependencia sea mala, creo que hay que pasar por ella; el tema son las condiciones. Otro caso es la ropa: la fast fashion hace que las temporadas duren dos o tres semanas, y la estadística que cito dice que el 70% de lo que hay en el placar no se usó en el último año.
Para llevar a la práctica
- Abrir el placar y mirar qué dice sobre mi relación con el dinero.
- Preguntarme qué estoy comprando hoy por precio y no por calidad.
- Tomar decisiones de consumo conscientes: entender por qué y cómo compro lo que compro.
Cada una de estas cosas parece inofensiva por separado, pero juntas son una bomba de tiempo. Si querés escuchar el top completo, con el orden y los ejemplos, te invito a ver el episodio.