Cientos de videos cortos y libros de hace muchos años repiten lo mismo: separá el 10% de tu salario no bien cobres. En este episodio me pregunto de dónde sale ese número, si tiene sentido hoy y por qué a veces es contraproducente. Es para quien ahorra o quiere empezar a ahorrar y se pregunta si ese 10% le sirve a él.
Ideas clave
- Quien popularizó el 10% fue un libro de 1926. El hombre más rico de Babilonia cuenta, con moralejas y en un mundo agrícola sin inflación donde se cuenta con granos, que el hombre más rico de la ciudad ahorraba el 10% de su salario. Los libros novelados transmiten conceptos técnicos a través de historias y no los critico, pero eso no los vuelve verdad para hoy. Hace casi 100 años que repetimos esa idea.
- El número no viene de un tratado secreto. Ya se usaba desde hacía siglos con el diezmo de la Iglesia, que aparece en el Antiguo Testamento, y que todavía siguen muchas iglesias. Con la diferencia de que en la Iglesia el 10% era para la institución y en el libro era para uno.
- Es fácil de recordar, no matemáticamente justificado. Tiene sentido por el sistema decimal y porque, en esa época, no había quien hiciera cuentas. Pero no hay ninguna explicación matemática de por qué un 10 y no un 8, un 12 o un 15. Después lo repitieron Kiyosaki, Dave Ramsey y casi todos los autores de finanzas personales, y creo que el 10% tiene más marketing que técnica.
- Un porcentaje fijo no se adapta a realidades distintas. Es como una dieta genérica para quien quiere subir de peso y para quien quiere bajar. Con un ingreso chico, el 10% puede tardar años en armar un fondo de emergencia; con uno alto, puede ser de más. Para uno puede ser el 10, para otro el 20 y para otro el 1.
- Convertirlo en dogma frustra. Si creés que ese es «el camino correcto» y no lográs cumplirlo, lo probable es que concluyas que las finanzas personales no son para vos. Yo también lo repetí como un loro, sin preguntarme por qué un 10.
Para llevar a la práctica
- Empezar por el final: ¿a dónde quiero llegar? Por ejemplo, mi retiro, aunque aplica a cualquier objetivo de mediano o largo plazo.
- Calcular cuánto dinero voy a necesitar, cuánto tiempo falta, qué rentabilidad es lograble con el riesgo que estoy dispuesto a asumir, y de ahí sale cuánto aportar por mes. Eso puede dar un 10, un 20, un 30 o cualquier otro porcentaje.
- Lo que sobra, disfrutarlo: hay que vivir un equilibrio entre presente y futuro.
- Si las cuentas no dan, poner foco en aumentar los ingresos para tener más superávit. Suena difícil, pero no lo es tanto: lo clave es ver dónde focalizar la energía. Un porcentaje fijo que nunca te alcanza es esconder la cabeza como el avestruz.
Esto es más difícil de vender en un reel de Instagram, porque requiere una planilla y varios supuestos. Si querés escuchar el razonamiento completo, te invito a ver el episodio.