Dedico este episodio a un problema que, para mí, el mundo todavía no pone arriba del tapete: el envejecimiento y la baja natalidad. Primero repaso qué está pasando y por qué, y después le sumo la capa de las finanzas personales. Es un episodio para quien se pregunta cómo se cruzan la demografía, el dinero y la decisión de tener hijos.
Ideas clave
- La población mundial envejece. Para que una población se mantenga constante hace falta una tasa de fertilidad de 2,1 hijos por mujer. Los números que doy: Europa 1,5; Estados Unidos 1,6; Japón 1,3; Corea del Sur 0,7; China 1,2; Uruguay 1,3; Argentina 1,5; Brasil 1,6. África, en cambio, tiene entre 4 y 5. En Medio Oriente hay excepciones notables, como Israel con 3, Arabia Saudita con 2,4 e Irak con 3,3.
- Por qué es un problema económico. Los sistemas previsionales se tensionan: hay cada vez más gente que cobra la jubilación y menos gente joven que trabaja. Con menos personas hay menos consumo, y el PIB tiende a decrecer. Abrir la puerta a migrantes no lo resuelve del todo, porque deja el mismo agujero en otro país. Según proyecciones de la ONU que menciono, la población mundial seguiría creciendo hasta 10.400 millones, pero la mayoría de los países perderían población.
- Las causas que veo. Tener hijos es caro: vivienda, educación y comida, sumados a la inestabilidad laboral. También se posterga la maternidad y la paternidad, se prioriza la carrera, hay más individualismo y menos presión social. Y antes los hijos eran casi un activo financiero, porque sostenían a los padres en una época sin sistema jubilatorio. Hoy la estructura social es el individuo y tener hijos pasó de necesario a opcional.
- Financieramente, tener un hijo no es buena decisión. Lo digo sin vueltas: reduce la capacidad de ahorro, el tiempo, la libertad y no tiene retorno financiero. Pero las finanzas personales no giran en torno al dinero sino en torno a las personas, y la decisión no es solo financiera.
- Lo que no entra en la planilla. Para mí, tener hijos expande la capacidad de amor, da sentido de propósito y mejora a las personas. Cito un estudio de Harvard sobre la importancia de las relaciones sociales para la felicidad, y a Kahneman sobre el dinero y la felicidad. También reconozco que los estudios muestran que los padres viven más estresados y con menos tiempo libre.
Para llevar a la práctica
- Si estás evaluando tener hijos, no mirar solo la planilla: sumar a la ecuación el propósito, las relaciones y el bienestar emocional.
- Usar las finanzas personales como herramienta para poder sostener una familia, que es para lo que, según yo, sirven.
Hablo desde mi experiencia como padre. Si querés escuchar el argumento completo, te invito a ver el episodio.