Existe la riqueza visible, la que se ve: el auto, la casa, las joyas, todo lo que asociamos con estatus. Y existe la riqueza invisible, la que no se ve. En este episodio 401 del podcast cuento por qué el bienestar tiene más que ver con la segunda y propongo un ejercicio para medir cómo estás hoy. Es para quien siente que el dinero es solo una parte de vivir bien y quiere ordenar el resto.
Ideas clave
- Admiramos modelos de riqueza visible. Si preguntás a quién les gustaría parecerse, suelen aparecer los más ricos y famosos. Lo relaciono con la búsqueda de estatus social, un mecanismo instintivo de supervivencia, y recuerdo que el cerebro busca gastar la menor energía posible, no que seamos felices. Como dato, entre las 10 personas más ricas del mundo se suman al menos 13 divorcios: de su vida no vemos la otra pata.
- Siempre queremos el doble. A la pregunta de cuánto necesitarías para ser más feliz, la mayoría responde el doble de lo que gana hoy, sea cual sea el nivel. Al llegar, vuelven a querer el doble: es la rueda del hámster.
- El dinero ayuda más a quien ya está bien emocionalmente. Cito un estudio de Matthew Killingsworth, de la Universidad de Pennsylvania: en personas con bajo bienestar emocional, ganar más de unos 100.000 dólares anuales no sumaba felicidad; en quienes ya estaban bien, más dinero se asociaba con más felicidad, de forma indirecta, porque lo usaban para reforzar ese bienestar.
- Los cinco tipos de riqueza de Sahil Bloom. Tomo el libro Los cinco tipos de riqueza. La financiera es una, y las otras cuatro son la invisible:
- Tiempo: poder usar tu tiempo como quieras y no tener que venderlo en tareas que no te gustan.
- Social: la calidad de tus vínculos con familia, amigos y compañeros. Recomiendo el documental Zonas Azules, que muestra los vínculos como factor común entre quienes viven muchos años y felices.
- Mental: salud mental, manejo del estrés y sensación de propósito.
- Física: salud, alimentación, chequeos preventivos y entrenamiento. A mí me resulta más fácil sostener el entrenamiento grupal, y de paso trabaja la riqueza social.
- Sacrificar una por otra no suma bienestar. Si te enfocás solo en la riqueza financiera, podés descuidar las otras cuatro, y es el conjunto lo que mejora cómo vivimos. Menciono que Paul Getty, siendo el hombre más rico del mundo, decía envidiar el carácter, la longevidad y la energía de otras personas.
Para llevar a la práctica
- En una planilla o un cuaderno, anotá los cinco tipos de riqueza (financiera, tiempo, social, mental y física) y ponele una nota del 1 al 10 a cada una, de forma subjetiva.
- Promediá las notas: ese es tu grado de riqueza general hoy.
- Mirá cuáles están más bajas y pensá qué podés trabajar además de la financiera.
Cierro con una idea: las finanzas personales no giran en torno al dinero, sino en torno a la persona. Si querés ver el desarrollo completo del ejercicio y los libros que lo inspiraron, te invito a ver el episodio.