Una verdad incómoda: nuestra jubilación

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Hace unos días fui testigo de una conversación mientras estaba en el dentista y eso me hizo reflexionar mucho y quería compartir esos pensamientos con ustedes.
Un señora se estaba yendo de la consulta mientras la dentista la acompañaba, cuando empezaron a referirse a un tercero que se había jubilado recientemente.

La charla fue más o menos así:

Dentista: Fulano se jubiló, yo espero jubilarme pronto!

Paciente: A mi me quedan 5 años…trabajar me tiene podrida!

Dentista: Yo se que no me voy a poder jubilar en realidad, porque mis aportes fueron muy pocos y no me da la jubilación para mantenerme…

Paciente: Yo no se cuanto voy a cobrar, pero la verdad trabajar me tiene podrida.

Seguro es una conversación que no es ajena a nadie, todos la debemos haber escuchado miles de veces.
Yo creo firmemente que esta conversación es perversa y demuestra lo poco que nos importamos a nosotros mismos.

Intentemos analizar cada frase.

“…trabajar me tiene podrida”

Soy un firme creyente que la vida es demasiado corta para desperdiciarla dedicándole 8 horas diarias (al menos) a hacer algo que no nos gusta.

También es cierto que es mucho más difícil a los 55 repensar nuestro trabajo que a los 22, pero no es imposible.
Hay una relación directa entre hacer el trabajo que nos gusta y los ingresos que recibimos, aunque muchas veces no es fácil percibirlo.
Cuándo hacemos algo que nos gusta, es probable que lo hagamos mucho mejor y con mucha más pasión y eso al final siempre trae beneficios.
Ultimamente he leído mucho sobre el concepto de felicidad, es un concepto esquivo porque la definición depende mucho de cada persona. Pero algo que me gustó mucho es un análisis que asocia la felicidad con nuestro “propósito en la vida” y si nuestro trabajo está asociado con nuestro propósito, se hace la magia.

Debemos buscar entonces cuáles son esas tareas que nos hacen sentir completos, útiles al mundo, que podemos hacer sin notar el tiempo. Ahí está nuestro camino.


“Yo se que no me voy a poder jubilar en realidad, porque mis aportes fueron muy pocos y no me da la jubilación para mantenerme

Acá quiero poner un poco de contexto, la dentista tiene una casa enorme en un barrio de los más caros de Montevideo. Además tiene una casa en un balneario de la costa a la que va religiosamente todos los fines de semana y todo el verano. Esto implica que tenga un presupuesto de seguridad enorme por alarmas en ambas casas dado que la mitad del tiempo están vacías. Y ni hablar de que al final mantiene 2 casas con lo que eso implica.

Con esto voy a que es una persona que trabaja mucho, de sol a sol, cobra mucho dinero, pero gasta muchísimo dinero también. Trabaja mucho, cosa que parece que no le hace feliz, pero es la única forma de mantener su nivel de vida

Usualmente asociamos la riqueza con la gente que gana mucho dinero, pero qué pasa si esa gente gasta más dinero del que gana? ¿Es rico de todas formas?. ¿No sería mejor posicionarnos en el lugar de tener la tranquilidad de no depender de mi tiempo de trabajo para poder sobrevivir? Es una pregunta muy personal que todos deberíamos hacernos

Parecería también que nunca se preocupó mucho de planificar el día que tenga que dejar de trabajar, pues declara que la única forma de mantener el nivel de vida actual es trabajando al mismo ritmo.

Esta también es una historia repetida, contar únicamente con nuestra jubilación por el sistema previsional y no aportar lo suficiente para cobrar lo que necesito para vivir. Visualizar el sistema previsional como un gasto y no como una inversión.

Sobre todo aquello de construir un plan de retiro, que nos dé la tranquilidad que el día que deje de trabajar voy a tener el suficiente capital como para poder mantener mi nivel de vida.

“Yo no se cuanto voy a cobrar…”

Esta es la realidad de la mayoría de la gente, a menos que estés muy metido en el tema, nadie sabe cuánto va a cobrar de jubilación.
Puede llegar a ser super traumático jubilarte y no llegar a fin de mes, en lo económico pero más en lo psicológico.
Por eso no podemos depender solo de la jubilación, tenemos que construir un plan b, para complementarla y cuanto antes comencemos más fácil será.


Al final, me quedaron mirando y me quisieron incluir en la conversación…no pude dejarla pasar y les comenté más o menos esto que estoy escribiendo… rápidamente se despidió la paciente y se fue. Claro, es una verdad incómoda, en especial cuando ya sos mayor y tenés que reconocer que durante tu vida nunca te ocupaste de esto.
Ojalá esta conversación los haga reflexionar como a mi!

 

 

 

  • Fernando Repetto

    Excelente comentario Rodrigo. Complemento lo de la “verdad incómoda” que señalás respecto a la jubilación con un tipo de idea que también es muy frecuente de observar: las personas que dicen “hoy estás, mañana no sabés; hay que vivir el momento”. Con esa opinión, y con imprevisión para el largo plazo, la caída al abismo económico o a la semi esclavitud del trabajo de por vida están asegurados.