Un hijo, una inversión

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¿Se puede pensar en tener un hijo cómo una inversión?

Hoy, cómo todos los mediodías me encontraba almorzando en el comedor de la oficina, pero a diferencia de otras oportunidades, la discusión que se daba en la mesa me llamó mucho la atención. Un grupo de jóvenes compañeros estaban en un apasionado debate, cual programa de Victoria Rodriguez , sobre si tener hijos era un gasto o una inversión.

Claro que el tono no era muy serio, pero el trasfondo de la discusión si lo era y aquí les voy a contar lo que entre líneas se estaba diciendo.

Lo primero es esa sensación de que tener un hijo es algo muy costoso. Costoso en términos de dinero y costoso en términos de dedicación.

De aquí se desprendía que tener más de un hijo era prácticamente una locura, aunque se llegó a la conclusión que el segundo hijo sale más barato que el primero y que el tercero más barato que el segundo y que si te animas a un cuarto, ese es casi gratis!

Lo otro es el riesgo de que salga “descarreado” y termine siendo un problema aún mayor para los padres y se llegó a la conclusión que la probabilidad que salga “torcido” es del 50% (siendo optimistas)

Ahora, lo jugoso es que una de esa nuestro hijo termina siendo el creador del nuevo Facebook del futuro y eso nos vuelve, si nuestro hijo es bueno, en millonarios. Ahí la Inversión!

Si bien fue una charla entre risas, acá hay conceptos que están arraigados en la cabeza de muchos (conozco muchos padres que están criando al nuevo Messi y que dedican e invierten con esa esperanza en sus corazones).
Me parece que hay conceptos que se dicen en broma, pero en el fondo un poquito nos convence.

Yo tengo poca experiencia cómo padre, poco más de 6 meses, así que no puedo decir mucho, pero cómo Ninja de las Finanzas Personales he pensado mucho en el concepto de la paternidad y las finanzas.

Mi posición es que no podemos pensar en dinero a la hora de tener un hijo, la razón es que vamos a agregar una salida más de dinero y no es financieramente óptimo.

Pero la felicidad que da el tener un hijo, la felicidad de llegar a casa y que te reciban con una sonrisa desdentada, la felicidad que es ver cómo cada día ese niño va aprendiendo cosas nuevas, la felicidad de ver como come por primera vez o hasta la felicidad de cuando hace caca luego de un tiempo que no hace no se puede comprar con todo el dinero del mundo.

Por esa razón, tener un hijo no es un negocio, pero es lo mejor que le puede pasar a alguien en la vida.

Claro, está  la responsabilidad de saber que hay alguien que por muchos años va a depender de sus padres y que tenemos que tener muy claro eso, las prioridades cambian. Tenemos que poder asegurar las comodidades mínimas de ese nuevo ser en este mundo.

Y lo otro que se desprende de mi análisis del debate es que tenemos que tener bien claro que nuestro éxito financiero solo depende de nosotros mismos.  No depende de mi jefe, no depende de mi futuro hijo,  no depende de los precios, no depende de nadie más que de mi. Esa es el mantra que día a día debemos repetirnos para lograr un cambio que nos lleve a nuestros objetivos.

 

Nota: La foto es de nuestro pequeño disfrazado de tortuga para Halloween.

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