La historia de el niño, sus padres, el jeep y la caja

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disfraz_dragon_cartonHabía una vez un niño en una plaza, el niño estaba feliz, irradiaba alegría por todos sus poros, le habían comprado eso que siempre había querido, ese pequeño Jeep de juguete a batería que vio en la tele (que ya no era tanto de juguete), que le permitía jugar a andar en auto, a ser grande!

Sus padres hicieron un esfuerzo muy importante para comprarlo, se metieron en 12 cuotas con su tarjeta de crédito y en realidad no saben si lo podrán pagar, no son consientes de lo que van a sacrificar durante el siguiente año, pero no importa, la cara de felicidad del niño vale cualquier esfuerzo.

El niño se sube al auto y da tres vueltas enteras a la plaza, el pelo al viento, el sol en la cara. La alegría del niño solo se compara con la cara de alegría de los padres, que saben que sacrificaron mucho por su hijo.

Y así llega otro niño a la plaza, pero sin juguetes, solo con una caja, una caja que puede ser un barco o un avión o un submarino. Enseguida el niño del auto deja su flamante nuevo vehículo para ir a jugar con la caja, y su cara de felicidad es exactamente la misma que tenía antes.

Ahora los que no están felices son los padres, le compraron un auto que costó un dineral, se empeñaron para poder llegar al dinero y ¿el nene juega con una caja?

Y si, en realidad no estaban comprando algo para satisfacer la necesidad de diversión de su hijo, estaban comprando algo para satisfacer la necesidad de sentirse buenos padres.

Así que la próxima vez que vayas a gastar mucho en un juguete para tu hijo, preguntate para quién es, si es para vos o es para tu hijo.