Cómo ahorrar en ropa

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Llevar un registro de gastos es algo fundamental para aquellos que estamos en este camino de tener control de nuestra vida financiera y no que las finanzas nos controlen.
Yo hace años que lo hago, en mi caso, usando Zetacuentas, y he me he sorprendido con gastos que no pensé que fueran significantes, pero que al final del día lo son y mucho.

En particular quiero entrar en detalle de un gasto que en mi lista de categorías de gasto se llama: “Vestimenta” y nuclear todo lo relacionado a ropa.


Aclaración, seguramente este artículo no aplique en lo más mínimo a una mujer que suele tener otra relación con la ropa que los hombres. No es mi intención entonces simplificar el proceso de las mujeres con la ropa que es imposible para un hombre entender.


La ropa en Uruguay es cara, muy cara. Me refiero que por lo que me compro una camisa en un shopping me compro 5 en otro país de la misma calidad. En serio!

Podríamos optar por no comprar ropa nueva, por ir hacia la visión de que es un elemento más de la máquina del consumo y evitar comprar ropa. Pero saben que? la ropa es importante.

Cuando conocemos a alguien, lo primero por lo que se va a hacer una idea de nosotros es por la que tengamos puesto. De alguna forma la ropa y nuestro aspecto físico da un mensaje hacia los demás.

Podríamos decir que nos importa un bledo lo que los demás piensen de nosotros, pero para muchos que debemos trabajar con seres humanos, no podemos darnos ese lujo. Una persona que conocemos en un bar puede ser mañana un potencial cliente o una potencial pareja. La primera impresión importa.

Imaginen que yo soy un asesor financiero y vengo a contarte de un mecanismo de inversión que da buena rentabilidad, pero tengo una remera estirada, una barba de 3 días (que en mi caso me hace parecer un indigente) un pantalón manchado y unos zapatos con barro. Sospecharías, no?

Ahora la misma escena, pero tengo un traje que me queda bien,y unos zapatos que brillan. Pega mejor, no?

O lo contrario, soy un creativo de una agencia que quiero convencer a un cliente de una idea de publicidad y tengo un traje gris con hombreras y una corbata con anclas…no soy creíble.

No quiero caer de superficial. Valemos por lo que somos y no por lo que nos ponemos. Pero si queremos ganarnos la primera impresión, la ropa es importante.

Ojo, el comprarnos mucha ropa también puede ser un reflejo de inseguridad, de no sentirnos bien con nosotros mismos y trasladar a la prenda el “quiero ser”. Tenemos que tener cuidado con eso.

Al maniquí siempre le queda bien la ropa, pero eso no quiere decir que a nosotros también.

Ahora, creo que está bien que si yo quiero ser gerente de una empresa comience vistiéndome como gerente. Son cosas distintas.

 

Ahora cómo podemos vestir bien y no gastar fortunas?

Desde hace tiempo que le vengo dando vueltas a ese tema y puedo decir que le voy encontrando el camino. No lo encontré aún, pero cada vez gasto menos.

Ojo con la marca

En estas latitudes tenemos la impresión de que algo de marca, por ser de marca ya nos queda bien o nos da un símbolo de status por tener algo caro. Y claro, la “marca” es mas cara.

Hace un tiempo me decían unos amigos que migraron a España que a ellos les costó darse cuenta de que eso era una falacia. En España hay un par de veces al año unas grandes rebajas y la ropa que durante el año sale 100 sale 10.
Entonces tener algo de marca no quiere decir nada, no es un símbolo de status pues cualquiera puede acceder.

Ni hablar de la “piratería” de marca, hoy uno se puede cruzar en el 104 con alguien con un bolso Luis Vuitton que seguramente no sea original (pues el original sale lo mismo que el bus)

Si les interesa ahondar en este tema les recomiendo el libro Buyology de Martin Lindström que busca explicar porque nuestro cerebro tiene ciertos hábitos de consumo.

Entonces, vestir ropa de marca no quiere decir vestir bien. Son conceptos distintos.

Que guardarropa debo tener?

No les pasa que tienen ropa que nunca usan? A mi me pasaba, siempre estaba esas remeras que quedaban abajo del montón y no me las ponía nunca o esa camisa que nunca encontraba la ocasión para utilizar.

Hoy no me pasa. No tengo ropa que no uso. Y eso es porque hice el ejercicio de preguntarme que ropa necesito.

Lo que hice fue plantearme los escenarios de mi vida cotidiana y ver que tengo que vestir en cada caso. Algo mas o menos así:

  • Ropa de ir a trabajar todos los días
  • Ropa para cuando viajo o tengo reuniones importantes (y de paso la uso en casamientos)
  • Ropa para el día a día
  • Ropa para salir
  • Ropa para hacer ejercicio
  • Ropa para ir a la playa

Ahora bien, dada esta realidad es fácil clasificar lo que necesito y cuanto necesito.

No tiene sentido que tenga 20 camisetas, 3 trajes, 10 equipos deportivos. No los voy a usar.

Tampoco tiene sentido la camisa hawaiana que me compré ene caliente cuando me fui de vacaciones o las 10 camisetas de futbol que me han ido regalando a lo largo de la vida (de hecho tengo una de rugby de San Albano de Argentina que me regalaron que es un XXL que es cómo un paracaídas para mi)

La cosa es tener la ropa adecuada para las situaciones adecuadas. No es lo mismo un freelance que un albañil, que un diseñador, que un abogado.

Dependiendo de nuestra realidad es que tenemos que armar un guardarropa y ante la compra impulsiva pensar si vamos a tener oportunidad de usar esa prenda.

Un corolario de esto es cambiar la ropa que nos regalan que no se adecua a nuestras necesidades. Si me regalan algo que queda fuera de lugar en el guardarropa simplemente lo cambio por algo que si se adecue. Antes no hacía eso, sentía que era una falta de respeto al que me había regalado… hoy si lo hago.

Combinar

Un arte que es sumamente complejo para mi es el de combinar, eso quiere decir como usar las prendas en conjunto para no parecer un semáforo (o parecer si así se quisiera)

No la tengo muy clara, pero cuando veo alguien que combina bien sus prendas lo puedo “sentir” por más que yo no sepa hacerlo yo.

Si bien no tengo autoridad alguna para hablar de moda, un amigo que si la tiene me dijo alguna vez que el secreto era no usar mas de dos colores distintos. O al menos dos tonos distintos.

Esta regla sencilla me ha ayudado bastante en el pasado, sobretodo a la hora es escoger una prenda. Por ejemplo la vez pasada había una camisa a cuadritos blanco y verde que me encantó, justo me hacía falta y estaba de oferta… pero bajo esta regla de combinar me di cuenta que no tenía con que ponerme esa camisa que no fuera de colores muy distintos, así que no me la compré.

Cuando digo colores no quiero decir el color liso, sino que una camisa blanca con rayitas azules cuenta cómo azul por ejemplo.

Claro, esto aplica para mi y mi actividad Seguramente si fuera “creativo” usar colores multilocos no sería raro y ahí a política fuera otra.

Ropa adecuada al físico

Otro aspecto a tener en cuenta es que dependiendo de nuestro físico hay ropa que nos queda bien y ropa que no y tengo que aprender cual es.

Un tip ahí puede ser buscar algún actor que tenga físico similar al nuestro y ver cómo se viste, seguramente el tiene un asesor de imagen y podamos robar ese conocimiento para nosotros mismos.

Un ejemplo de esto es en los pantalones, si soy gordito no queda bien usar pantalones más justos sino que queda mejor usar pantalones holgados.

Cuidar la ropa

Yo tenía unos championes puma que los amaba, no me los sacaba ni para dormir. Un día estaba ayudando a mi padre a poner membrana líquida en el techo de su casa y los pinté. Nunca más los puede usar. Me dolió en el alma y en el bolsillo,

Y es que si la ropa es tan cara tenemos que cuidarla. Cuidarla implica no usarla para cosas para los cuales no la tenemos prevista. No puedo cocinar con la ropa de ir a trabajar, o al menos no sin delantal.

Esto parece una tontería, pero puede ser la diferencia entre un pantalón con una mancha que es chiquita cómo para no usarlo más, pero muy grande cómo para usarlo. Seguro tienen una prenda de esas en el guardarropa que nunca ve la luz.

Aprovechar las liquidaciones

El otro punto es aprovechar las liquidaciones que suelen ser cuando se está acercando el fin de a temporada. Ahí los precios bajan radicalmente. También en los días de los descuentos de los shopping que si se fijan nunca se anuncian con mucha antelación porque eso hace que la gente deje de comprar

Dónde comprar

Los shopping son los lugares más cómodos, pero no así los más baratos. Los Outlet ganan cada vez más adeptos y es que realmente son mas baratos, aunque la variedad suele ser menor.

Yo me di cuenta que el talle 43 de zapatos es el más común. En los outlet de zapatos nunca hay, pero los otros talles si.

La feria, como la del Parque Rodó es una opción más que interesante, en especial en cierto tipo de ropa.

Comprar en USA también es una opción, ahí lo que hay que tener bien claro es el talle. Ni hablar que si te vas de viaje y los precios son buenos hay que aprovechar.

Yo no le tengo reparo a comprarme ropa en supermercados, se encuentran cosas realmente buenas a buen precio (cómo también alguna cosa mala). Mi remera favorita por muchos años la compré en el Geant, la usé tanto que la tela se terminó gastando. Creo que mis amigos de esa época cuando piensan en mi me ven con esa remera.

También se ha popularizado bastante los grupos de Facebook de ropa de segunda mano, o sea usada. He visto en esos grupos ropa en muy buen estado también.  No soy muy habitué a lo que son los lugares de ropa usada, no por algo en especial, mas que nada porque no tengo alguno de referencia por donde me muevo. Pero no tengo problema.

Arreglar

Otro tema que está bastante poco de moda en estos días es el de arreglar la ropa. Cómo que ahora está mas vigente el use y tire, pero arreglar es una opción valida.

Ponerle coderas a un buzo de lana que se gastó, cambiar la suela de unos zapatos que se rompió (esto me pasó y tengo unos zapatos casi nuevos ahora que estuvieron camino a la basura).
Achicar la ropa porque adelgacé son todas opciones que son más baratas que comprar nuevo. Ojo con engordar, ahí no hay arreglo que valga.


En resumen, la ropa es cara y poner inteligencia en cómo nos comportamos con respecto a ella nos ayuda a cuidar las finanzas.

Estos son solo algunas reflexiones sobre el tema de la vestimenta, estoy seguro que estarán de acuerdo con algunas y en desacuerdo con otras. En lo personal a mi me ha ayudado pensar de esta forma para ir bajando el costo en vestimenta.

Algún consejo que quisieras agregar?

  • isabel

    Hola Rodrigo, excelentes tus consejos. Te cuento q en 2009 hice un curso de costura y me perfeccioné en hacer pantalones “vaqueros”, de ese modo sólo gasto en comprar la tela, que es muy barata, también me perfeccioné en hacer bolsos, los hago para mi y para regalar a mis amigas para los cumpleaños. Realmente me ha dado resultado….hasta pronto Isabel.

  • Federico Freire Monroy

    Aún con la inflación del 40% anual que tienen por estos momentos, si te vas a comprar varias cosas (más de 5 prendas, supongamos), acá es tan caro que te conviene ir a Buenos Aires a comprar. Una remera en un shopping de acá sale casi el doble que allá aún hoy (precio promedio $1200.) Si conseguís a $600-$700 allá con que te compres tres desquitás el pasaje de ida y vuelta, y de ahí en más por cada prenda extra que compres estás ahorrando como 500 mangos.

  • Marcela

    Los Second hand tan mal vistos en otra época, son una excelente opción tanto para comprar como para vender esas prendas que casi no tuvieron uso. La ropa de “salir” de los nenes que siempre queda nueva y los vestidos de fiesta, son prendas que se pueden conseguir por menos de la mitad de su valor en las tiendas, algunas incluso con etiquetas porque hay gente que compra en el exterior y luego no les sirve el talle y las llevan a vender. Hay Second Hands en todos lados, a mí me encanta cuando puedo darme una vuelta por la calle Cambará en Carrasco, siempre hay alguna cartera impecable, lentes de sol y hasta bijouterie! Reformar la ropa que ya no usamos también es una muy buena opción, sobre todo cuando nos hemos encariñado con algo y queremos hacerlo rendir un poquito más.